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LA FELIZ

VIAJES: MAR DEL PLATA, BUENOS AIRES

 

GENTE QUE AMA LA VIDA

VIAJES: ECUADOR

Sin pensar mucho en el destino, pero con la segura convicción de un nuevo encuentro con los colores, sabores, olores y sonidos bien latinoamericanos, fue entonces que partí hacia la mitad del mundo. Al llegar ya me encontré con “un sueñito rico rico” en boca de un taxista que se detuvo por agua para no quedarse dormido... y fue así, como el oído comenzó a llenarse de nuevas palabras... y fue así, como el viaje inició con una sonrisa.

En Quito la ciudad es pura sobriedad, la puerta de entrada a un país de exquisita diversidad. Al adentrarse, ya en Otavalo, en donde el mercado es un mundo, “los otavalos” despliegan sus raíces en unas trenzas renegridas y las mujeres desfilan sus bordados como quien se enorgullece de su jardín repleto de flores.

Luego pasé por Quilotoa y llegando a Baños me encontré con su riquísima oferta turística para aventureros.
Alausí fue un poco sin querer, o una excusa para conocer el tren a la Naríz del Diablo, hermano mayor de nuestro Tren a las Nubes; pero realmente un pueblo metido entre las sierras con una gama de colores indescriptible y mucha, mucha alegría en sus miradas. Luego le tocó el turno a Cuenca con sus tradiciones en tejidos, cestería y oro. Para finalmente cumplir el sueño de conocer Galápagos.

Ecuador es como visitar a un pariente lejano... te recibe con unas ricas empanadas de viento y un abrazo que durará en el recuerdo.

 

FESTEJO SOLIDARIO

FOTOGRAFÍA SOCIAL / festejosolidario.org

 

BUSCANDO LA PAZ

VIAJES: LA PAZ, BOLIVIA

Ya casi a mitad del año, el cuerpo y la cabeza pedían vacaciones, para lo que me hice de 5 días, un boleto de avión, muy poco equipaje, mi cámara... y partí hacia La Paz.

Al llegar me sentí abrazada por unas montañas construídas de pequeñísimas casas, y al andar las calles, de repente se iban apareciendo fugaces grupos musicales que invitaban a la fiesta por doquier. Así el alma paceña comenzaba a mostrarse.
Aquí la gente detiene su paso y te brinda su tiempo, se viven las calles.

Ya, con la luz del día, el paisaje se llenó de color y mucho ruido... el tránsito en las calles es indescriptible, miniaturas a escala de un mundo que parece salido de una realidad muy lejana.

Fue andar, subir, bajar, subir, subir... tocar el sol, y por sobre todo caminar devorando rostros e impregnando todos los sentidos con un viento suave de Paz. Un poquito aquí y otro por allá, sus mercados, sus fiestas, sus domingos, sus protestas, sus amores.

Poquísimo tiempo -lo sé- pero al menos un primer apretón de manos para conocer este mundo atrapado entre montañas y tan cerca del cielo... queda pendiente volver para andar despacio y encontrar La Paz.

 

DÍA DEL NIÑO EN FUNDACAL

FOTOGRAFÍA SOCIAL / @FundacionClubLanus

 

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